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El valor de una medalla en un vino

Para nosotros, que los vemos nacer desde que solo son frutos de una planta hasta que finalmente se embotellan, con todo el esfuerzo y cariño que ponemos en ello, nuestros vinos siempre serán los mejores del mundo mundial.

Pero para ti, posiblemente, no tenga ningún valor mi opinión, cosa que es completamente normal. Por ello, todas las bodegas buscamos un criterio externo, objetivo y lo más profesional posible, que diga que nuestros vinos son buenos, de aquí la necesidad de los concursos de vino.

Existen infinidad de competiciones de vinos en todo el planeta. Unos con carácter más local, otros con vocación internacional. Existen concursos genéricos y también específicos para las variedades más internacionales.

Nosotros respetamos cualquier criterio y opinión pero entendemos que debemos ir a los concursos más exigentes y competir contra los mejores y por ello presentamos nuestros vinos a concursos internacionales con una gran trayectoria y prestigio, avalados por organizaciones como OIV (Organización Internacional del Vino y la Viña), VINOFED (Federación Mundial de Competiciones Enológicas) o UIOE (Unión Internacional de Enólogos). En este tipo de concursos la cantidad de vinos presentados suele ser de 4000 a 10000 referencias. Vinos que provienen de más de 20 países productores de 5 continentes diferentes, por lo que conseguir una medalla es todo un logro.

¿Y por qué tiene valor una medalla para un vino?

Para nosotros tiene un gran valor emocional ya que supone un reconocimiento a nuestro trabajo. Para ti, puede ser la garantía de estar ante un gran vino que ha sido valorado por un jurado profesional e imparcial.

Seguro que hay muchos incrédulos que dicen: “eso de los concursos y medallas está todo amañao”, pero se equivocan. Los certámenes con más prestigio tienen muy en cuenta su reputación y cuidan mucho que todo el proceso se haga de la manera más transparente y objetiva posible.

Salvando las diferencias entre la organización de los diversos concursos internacionales, todos mantienen un estricto control de los vinos participantes. Desde la inscripción, en la que no solo se pide información detallada de la elaboración, añada, variedades, origen, etc… de cada vino sino que además se ha de indicar algunos parámetros físico-químicos que pueden demostrar fácilmente la identidad del vino y que evita cualquier intento de engaño.

Normalmente, se envían entre 3 y 6 botellas de cada vino:

  • 1 botella para la cata del jurado
  • 1 o varias botellas como “suplentes”, por si surge algún problema antes o durante la cata.
  • 1 o varias botellas para archivo. Esto sirve para poder verificar, volver a catar o analizar en caso de alguna disputa o reclamación ante el criterio del jurado

El modelo estandarizado es la “cata a ciegas”. Las botellas se ocultan en unos saquitos opacos que impiden que el catador pueda ver la etiqueta. Únicamente se identifican con un número de muestra y así, cada miembro del jurado, solo puede evaluar las características organolépticas del vino, sin condicionantes.

 

Ficha de degustación Norma OIV Fuente: RESOLUCIÓN OIV/CONCOURS 332A/2009 https://www.oiv.int/public/medias/4663/oiv-concours-332a-2009-es.pdf

Por lo general los jurados están compuestos por profesionales de varios ramos y diferentes nacionalidades: enólogos, periodistas, sommeliers, compradores de cadenas de alimentación y minoristas especializados. Dependiendo del volumen de inscripciones de cada concurso, la cantidad de miembros del jurado puede variar, llegando incluso a más de un centenar en algunos casos. Esto garantiza un criterio de evaluación imparcial y plural.

La mayoría de los concursos de gran prestigio siguen la norma de la OIV que establece las condiciones en las que se ha de desarrollar el concurso. Por ejemplo establece el número de muestras a catar por día y miembro del jurado, el orden de cata según categorías:

  1. blancos efervescentes
  2. blancos tranquilos
  3. rosados efervescentes
  4. rosados tranquilos
  5. tintos efervescentes
  6. tintos tranquilos
  7. vinos bajo velo,
  8. vinos naturalmente dulces
  9. vinos de hielo
  10. vinos de licor,
  11. mistelas.

Fuente: RESOLUCIÓN OIV/CONCOURS 332A/2009 https://www.oiv.int/public/medias/4663/oiv-concours-332a-2009-es.pdf

Incluso la temperatura de cada muestra:

  1. vinos blancos y rosados: 10/12°C
  2. vinos tintos: 15/18°C
  3. efervescentes: 8/10°C
  4. vinos naturalmente dulces, vinos de hielo, vinos de licor y mistelas: 10/14°C
  5. bebidas espirituosas de origen vitivinícola: 12/16 °C

En todos los casos, es indispensable que todos los productos de un mismo tipo, en una misma sesión, se degusten a la misma temperatura.

Fuente: RESOLUCIÓN OIV/CONCOURS 332A/2009 https://www.oiv.int/public/medias/4663/oiv-concours-332a-2009-es.pdf

En los últimos años y como consecuencia de la pandemia, los procedimientos se han ido adecuando a la situación. Las catas siguen siendo presenciales bajo el control de la organización y respetando todas las medidas de seguridad sanitarias y proporcionando un entorno seguro al jurado. Se han tenido que aplazar fechas de celebración, adecuar los recintos donde se celebran y modificar algunos procedimientos pero la esencia de la competición sigue siendo la misma.

En conclusión:

Es muy difícil ganar una medalla en un concurso internacional de vinos y por ello hay que poner en valor ese tipo premios obtenidos. No quiero decir que si un vino no lleva una medalla no vaya a ser bueno, lo que quiero decir es que es una garantía a la hora de seleccionar un vino. Está claro que no debes basar toda tu decisión de compra en un galardón pero te puede ayudar a la hora de la elección.

 

 

Artículo escrito por:
Diego Viudez,
Marketing & Export Assistant

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